Hace poco estábamos con Mónica en un momento de intensa felicidad. Se resolvieron algunos problemas y los ángeles se acomodaron para que salieran varios proyectos juntos, mejor trabajo, casa nueva, madurez personal, sincronía en la pareja."Vamos a la capilla de San Cayetano. Hay que ser agradecidos" Dijimos los dos. Y comenzamos a juntar ropa y cosas para llevar a La Legua.
Luego nos pilló la´máquina y aún no hemos ido a entregar nuestro tributo.
Después llegaron los momentos de tensión en el sube y baja de la vida y luego renació la paz, que siempre es interior, pase lo que pase alrededor.
Esa experiencia cotidiana me llevó a pensar en mi propia lista de agradecimientos. Qué debo agradecer, a quién debo agradecerle, cómo debo agradecer, cuándo debiera hacerlo.
La lista creció de un modo impresionante.
Más allá de lo obvio (Estar vivos, sano, tener comida y abrigo, hijos maravillosos, una mujer espléndida), descubrí varias cosas que quisiera compartirles.
1°: No encontré ningún área, ambiente, actividad o situación en la que no debiera dar gracias.
2°: Todo lo que hago (Mi trabajo es innovador y muy exigente) sería imposible sin la colaboración directa o indirecta de mucha gente, aún de los que se oponen a mis proyectos.
3°: Cuanto más agradecido estoy, más noble e íntegro me siento, y más agradable y cercano me perciben los demás, desde mis colaboradores y mis clientes hasta la gente que interviene muy tangencialmente en lo que hago.
Creo que vale la recomendación. Es casi una prescripción terapéutica, una regla de vida, un mantra o como quieras llamarlo.
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Cuando estés deprimido, cuando estés confundida, cuando te ataquen, cuando te premien, cuando estés muy contenta o cuando ni siquiera sepas cómo estás.
Haz tu lista de agradecimientos, y cada vez que dudes sobre si incluyes o no a alguien o algo, detente un instante y revisa qué te pasa, piénsate, siéntete, equilíbrate.
Verás que al menos por un tiempo, todo alrededor tuyo adquirirá otra dimensión.
Comienza por hacer la lista. Luego, de a poco, intenta cumplirla.
Es un ejercicio sanador, simple y gratuito.
Abrazos. PAZ y BIEN.

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